Argentina deslumbra y humilla a Brasil con una goleada inolvidable.
La clasificación al Mundial 2026 ya era un hecho antes de que el equipo pisara el césped del Monumental, pero la selección argentina no se conformó con la tranquilidad matemática. En lugar de relajarse, salió a la cancha con el hambre de gloria que caracteriza a los campeones y le regaló a su público una actuación monumental, en todos los sentidos de la palabra.
Con un despliegue futbolístico arrollador, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni vapuleó a Brasil por 4-1 en la 14ª fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, reafirmando su liderazgo absoluto en la tabla y dejando en claro por qué es el vigente campeón del mundo.
La fiesta albiceleste tuvo a cuatro protagonistas en el marcador: Julián Álvarez, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Giuliano Simeone. Cada uno aportó su sello a un triunfo que quedará grabado en la memoria de los hinchas como una de esas noches en las que Argentina impone su grandeza con una superioridad indiscutible. Apenas un breve instante de incertidumbre apareció en el desarrollo del partido, cuando Cuti Romero perdió una pelota en las inmediaciones del área propia y Matheus Cunha aprovechó el error para descontar momentáneamente. Sin embargo, aquel tropiezo fue apenas una anécdota en un encuentro que, desde el primer minuto, tuvo un único dominador. Argentina no solo recuperó rápidamente el control del juego, sino que continuó generando oportunidades de gol con una intensidad avasallante.
El clásico sudamericano ya venía caliente desde la previa, en gran parte por las declaraciones provocadoras de Raphinha, quien intentó encender la llama de la rivalidad con sus palabras. Sin embargo, la respuesta argentina no se dio en conferencias de prensa ni en declaraciones altisonantes. Llegó donde realmente importa: en el campo de juego. Con 90 minutos de pura contundencia, la selección albiceleste brindó una exhibición de fútbol que dejó sin respuestas al equipo brasileño. No solo se impuso en el resultado, sino que lo hizo con una diferencia abismal en el juego, dejando una de esas actuaciones que obligan a revisar los libros de historia para encontrar precedentes similares.
Con este triunfo categórico, Argentina extendió su ventaja en la tabla de posiciones y ya suma ocho puntos más que Ecuador, su escolta inmediato. La clasificación a la Copa del Mundo de 2026 no solo está asegurada, sino que llega con un dominio incuestionable. A la lista de equipos con boleto confirmado —Estados Unidos, Canadá y México (organizadores), más Japón, Nueva Zelanda e Irán— se suma ahora la Albiceleste, que tendrá la oportunidad de defender su corona mundialista con la tranquilidad de haber hecho los deberes con anticipación.
Del otro lado, la realidad es bien distinta. Brasil sigue luchando por su lugar en la cita mundialista y, con 21 puntos, se encuentra en una batalla cerrada con Uruguay y Paraguay, que tienen la misma cantidad, y con Colombia, que lo sigue de cerca con 20 unidades. Aunque todavía ocupa una de las plazas de clasificación directa, el margen de error se achica, y selecciones como Venezuela (15 puntos) y Bolivia (14) acechan con la intención de meterse en la pelea.
Más allá de los números, lo que quedó claro en esta jornada es que Argentina no solo tiene asegurado su lugar en el próximo Mundial, sino que lo hace con una jerarquía aplastante. En una noche inolvidable en el Monumental, el equipo de Scaloni volvió a demostrar que, cuando se lo propone, es capaz de aplastar a cualquier rival, incluso a su clásico adversario sudamericano.